La primera norma que me enseñaron era “no se puede ayudar a quien no quiere ayuda”, y esto no es cierto. Hace mucho tiempo que las energías están esperando para elevarnos a todos; solo tenemos que manifestar nuestra intención. Como un resorte automático, en la veracidad comienza todo un engranaje de energía que generan aquello que pedimos o deseamos. Lo complicado de esto es que, en ocasiones, los pensamientos no son de luz o no son claros, y eso hace que lo que recibimos no sea claro, aunque siempre es de luz. Cuando alguien llega a nuestras vidas o está en ellas, y estás de verdad decidida a ayudarla, esta es la oración que puedes hacer por ella. La elevará, le quitará y deshará campos de vibración bajos que tenga en sí o en su campo de vibración, en silencio, suavemente y amorosamente. Padre, ¿quieres añadir algo? Sí, querida. Es importante que las personas entiendan el mecanismo de actuación de la luz. Cuando alguien pide algo, da igual por qué vía (mental, verbal o energética), se responde siempre desde la veracidad, con la única energía que hay aquí, que es la luz y el amor. Aquí no existe nada más; por ello, aquí no hay libre albedrío, porque no hay cómo ejercerlo. Si lo que se pide para esa persona está en contra de su plan de vida, no se puede mandar, porque no se puede hacer nada que no sea amor. Si, por el contrario, simplemente pedís: “Que la veracidad le mande lo que necesite”, esa sí que es una grandísima petición porque desde aquí le mandamos lo que necesite y sea preciso para el proceso que eligió vivir. Y esto sí que es hacer una grandísima petición. Pondré un ejemplo: Si tú hubieras comenzado el proceso de aprendizaje de dejar, por ejemplo, una droga (como puede ser el tabaco), un fármaco, la comida nociva o cualquier otra cosa, y tu padre, que te quiere, empieza a pedir que se te saque de allí, la energía que te está mandando no te está ayudando. Por el contrario, te está sacando del aprendizaje donde está metida la persona, y lo recorrido, sea mucho o poco, lo tendrá que repetir para finalizar el proceso. Si, por el contrario, pide como dije antes: “Que la veracidad le mande lo que necesite”, automáticamente, desde aquí le llegarán las energías que necesita para lo que la persona decide a cada paso de su crecer. Esta oración que os entrego aquí, queridos, contiene energías que no son para vosotros. Es una oración de regalo para quienes tengáis enfrente, para vuestros espejos, para vuestros amores, para amar a tu semejante. La podéis hacer el tiempo que queráis, la podéis pedir, la podéis dar sin ser pedida; es amor y solo amor con el que bañaremos a la persona a la que la dirijas. Como consecuencia, el universo te mandará el eco de este acto de amor y de luz, mandándote a ti lo mismo en la potencia en que recibes, multiplicado por el 3.1416, como todo se multiplica en este planeta. Aquí os dejo este regalo: (lee en voz alta pensando en la persona a la que quieres que llegue) Sentada en el borde de aquel lago, veía como el agua inmóvil emitía un precioso reflejo de todo cuanto la rodeaba. «La imagen es tan bella», se decía a sí misma en su interior. «¿Qué es más bello, lo que es o lo que refleja?» Respiró, llenándose del frescor de ese aire limpio. Y así es y sigue siendo. An’anasha