ENCUENTROS ANCESTRALES AKASHICOS
El concepto que tenemos de la muerte suele estar adjunto o tener como fuente la información de la religión a la que pertenecemos o en la que fuimos educados.
La gran mayoría de la población vive la muerte como un final.
Asocian la muerte a la pérdida, y la realidad está lejos de esa creencia limitante que nos domina.
Cuando un ser humano se desencarna, regresa de nuevo a su estado primigenio, el energético.
Somos energía en nuestro inicio, y cuando terminamos nuestro proceso de gozo y aprendizaje (nos encarnamos con el principio fundamental de gozar y amar), regresamos a nuestro estado primigenio, y es cuando estamos en casa.
El regreso a casa no tiene nada que ver con juicios (eso solo pertenece aquí, al estado de la dualidad); allí solo existe el amor y la luz.
Una vez que regresamos, permanecemos en procesos que se escapan al entendimiento de nuestras limitadas mentes duales, pero una vez que esos procesos están terminados, todas las almas que estuvieron encarnadas pueden, si es su deseo, comunicarse con nosotros.
Lo hacen en un espacio preparado para ello, dentro de los Registros Akáshicos. La conexión es limpia, amorosa, sensible y energética. Normalmente, en estos encuentros se recibe amor, mucho amor, pues desde el otro lado del velo todos son amor, aquel que nos procesaron en vida y mensajes de luz.
Un reencuentro es un momento sagrado, en el que puedes amar y disfrutar de nuevo de esa alma que regresó a casa.»
An´anasha a todos cuando seguís estando, sin estar, an´anasha.